Historia

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Mujeres en Espiral, nace en una universidad pública, la Universidad Nacional Autónoma de México y se ha vinculado desde su interior con enfoques que acrecientan su potencial interdisciplinario y teórico activista. Al exterior ha construido alianzas con otras instituciones de educación superior, con organizaciones no gubernamentales de derechos humanos y acceso a la justicia, con colectivos de derechos humanos, activistas y artísticos. Pretendemos producir un conocimiento articulado interdisciplinariamente y vinculado con algunas de las urgencias sociales más significativas.


Nuestra labor inicia bajo la dirección de Marisa Belausteguigoitia en el Programa Universitario de Estudios de Género (PUEG) de la UNAM. En 2008 acudimos al llamado de un grupo de internas del Centro Femenil de Reinserción Social de Santa Martha Acatitla para trans/formar el espacio carcelario a través de prácticas artísticas. Las internas clamaban por color en el espacio bicromático del CEFERESO; a partir de este llamado a la vida- en un lugar que la cancela- construimos cuatro murales, que dan cuenta del paso de las mujeres reclusas por procesos subjetivos, jurídicos, educativos emotivos e intelectuales de muy diversa índole.


Mujeres en Espiral, ha logrado que las paredes de un penal no solo contengan y reduzcan a las mujeres, sino que hablen por ellas (Belausteguigoitia, Lozano: 2012. 297).  Bajo una metodología que conjuga las perspectivas legal y artístico/pedagógica, cada año hemos concretado productos jurídicos y culturales (amicus curiae, amparos, murales y cortometrajes, fanzines, recetarios de cocina, entre otros) que por un lado despiertan y concientizan a las mujeres de  las condicionantes de género de su reducción y encierro cultural y educativa, y por otro les permiten un asesoramiento y crecimiento jurídico al reconstruir con ellas sus vidas y revisitar –desde esta construcción- sus casos y procesos legales.


En nuestra Clínica de Justicia y Género Marisela Escobedo, desde este espacio jurídico-pedagógico, formamos estudiantes desde la perspectiva interdisciplinaria de pedagogía crítica y de género. Allí elaboramos y gestionamos con los estudiantes en formación, y bajo la coordinación de un experto en litigio estratégico y derecho, tres casos de litigo estratégico: la Mala Madre, la Machorra y la Viuda Negra. Elaboramos amparos y amicus curiae en solidaridad y apoyo con otras clínicas de litigio estratégico y a favor de nuestros propios casos, también revisamos los expedientes de las mujeres presas para asesorarlas en sus procesos y en la obtención de beneficios.


Quizá una de las actividades más importantes y urgentes después de la elaboración de amparos y documentos en apoyo de la celeridad y acceso a la justicia de las mujeres en reclusión, es la formación que se ofrece a los becarios de la Clínica, estudiantes de diversas disciplinas (derechos, pedagogía, historia del arte, antropología, trabajo social y psicología entre otras).


El trabajo jurídico/cultural realizado con las internas ha estado encaminado, desde un primer momento, al reconocimiento de sí mismas, al alzamiento de sus voces y a la creación de saberes pedagógicos, culturales y jurídicos dentro de un lugar extremadamente regulado y prescrito: la cárcel.


Este alzamiento ha sentado las bases para la construcción de tres áreas de trabajo, las cuales sitúan nuestro proyecto en las fronteras de una universidad pública, la academia y el activismo: las áreas artístico-pedagógica, jurídica y de investigación.


En el 2016, el proyecto Mujeres en Espiral, se constituye como Arte, Justicia y Género, A.C. una organización que a partir de prácticas artístico-pedagógicas y jurídicas, responde a las necesidades y urgencias sociales de las mujeres en reclusión, a partir de la conjugación de dos espacios de trabajo: la cárcel y la universidad. 
 

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